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Apunte sobre la democracia directa

02.09.2011

Ismael Peña ha escrito un artículo donde propone un detallado esquema de democracia directa combinada con democracia representativa. La idea general es aquella de que los ciudadanos puedan ejercer su voto a una propuesta concreta siempre que lo deseen. En caso contrario el sistema supondría que delega el voto a su diputado.

La idea me parece buena y camina en la dirección del empoderamiento popular y de despojar a los lobbies de parte de su poder directo. Sin embargo me gustaría añadir una enmienda a la propuesta que creo que muchos grupos pro-democracia directa olvidan ingenuamente:

Democracia directa tiene que ir de la mano de formación y debate entre ciudadanos. Los talibanes del liberalismo tienden a pensar que  los mercados son sistemas de información perfecta, esto es, que los agentes que interactúan tienen toda la información necesaria para actuar optimamente y que todos saben lo mismo. El mismo riesgo correría un sistema de democracia diseñado con un presupuesto similar, es decir, que los ciudadanos tienen una formación e información perfectas y que saben lo que les conviene o, dicho de otra manera, que saben los impactos a corto y a largo plazo que una ley tendrá en su situación. Ciertamente tampoco lo pueden saber los diputados, como no se sabe nunca en política cuál es en cada momento cuál es la acción óptima que nos acerca a la sociedad a la que queremos llegar, pero estos son problemas de heurística que requerirían un tratamiento a parte. En cualquier caso parece razonable suponer que el grueso de los ciudadanos está menos (in)formado que el conjunto de los diputados, y por lo tanto se han de buscar maneras de compensar ese desequilibrio.

Descartando los medios de comunicación tradicionales como canales de formación por su unidireccionalidad y por sus intereses inherentes -generalmente alineados con los de las clases dominantes-, es necesario dotarnos de instrumentos y espacios, de métodos y de ágoras, donde la ciudadanía pueda formarse y debatir los temas propuestos. Es necesario pensar aquí en términos locales, de asociaciones de vecinos, de grupos de debate, de asambleas locales abiertas a toda la población. Dada la composición raramente homogénea de estas asambleas locales, los miembros podrían proponer ponentes que vinieran a dar diferentes puntos de vista sobre el asunto en cuestión. Parece lógico pensar que una persona que haya asistido a dos ponencias sobre el tema tendrá menos prejuicios que aquella cuyo único canal de información es la televisión (o las creencias populares).

Pero todo esto es muy teórico y sería difícil imposible hacer un esquema de "especificaciones", poco haremos sin la praxis. Cuando nos dejen.