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Bauman y el petróleo

01.03.2011

(Perdón por el título pretencioso)

El 50% de la energía primaria que se consume en España es para transporte. De ese 50%, el 95% es petróleo. Los países con más deuda externa, Grecia, Italia, Irlanda, Portugal y España, son los más dependientes del petróleo.

El precio del petróleo seguirá subiendo y en veinte años el barril de crudo costará el doble que ahora. Mariano Marzo hace el silogismo que se desprende de esto: cuando busquemos un trabajo tendremos que hacer cálculos sobre si el precio del transporte hasta el lugar de trabajo nos compensa el salario que nos pagan.

Probablemente esta situación empuje a una (por fin) vasta red de transporte público y a (por fin) la consolidación del teletrabajo. La red de transporte público solo será factible en zonas densamente pobladas como Barcelona, Madrid, o Sevilla. El resto del país (y del mundo) no tendrá otra salida que el teletrabajo para aquellos oficios cuya naturaleza lo permita. La implantación del teletrabajo permitirá (al menos debería) una mejor conciliación de la vida familiar-laboral y los sindicatos estarán contentos por ello. Pero se perderá el contacto con los compañeros y, parafraseando a Zygmunt Bauman, la oficina perderá su doble carácter de lugar de encuentro entre trabajadores y empresarios, pero también de campo de batalla. La lucha colectiva será cada vez más complicada porque el e-mail (o el skype) con los compañeros esconde el calor humano, la confianza y la solidaridad que genera la convivencia diaria.

Pongamos por caso a los traductores. La mayoría de traductores trabajan como autónomos, muchos de ellos desde casa, conformando el último eslabón de una cadena de subcontrataciones. Cobran por palabra traducida. Con la crisis como excusa, cada una de las empresas que conforman la cadena de subcontratación intenta minimizar el precio por palabra. Muchos traductores se ven obligados a competir a la baja con sus compañeros para perjuicio de todos, y solo aquellos traductores que tienen una buena cartera de clientes pueden resistir el chantaje. La organización colectiva de este sector de autónomos es cien veces más dificil que la de los trabajadores de la Seat. Un traductor no conoce, más que por e-mail, a muchos de los compañeros que traducen para las mismas empresas, así que el traductor que tenga voluntad de organizar una lucha colectiva para subir el precio por palabra lo tiene dificil. La máquina del café, la hora de la comida, y las cervezas son un gran catalizador de reivindicaciones laborales.

Modelos energéticos radicalmente diferentes conllevan modelos de sociedad radicalmente diferentes. Hay que ver esta entrevista a Mariano Marzo:

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