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Badalona #sensesenyal

23.02.2011

Internet es una tecnología curiosa. Con él, pueblos sometidos por el yugo de las dictaduras nos muestran desde sus móviles como sus opresores caen. No hace falta mucho: un móvil y una conexión a internet, y no necesariamente al mismo tiempo. El CDMS (Code Division Multiple Access) 3G en su nombre comercial, es la tecnología que permite la conexión de banda ancha en el móvil. Se inventó en la Segunda Guerra Mundial como codificación para evitar interferencias del enemigo (jamming), y se le dió una salida comercial medio siglo más tarde. Los países pobres apensas tienen acceso a esta tecnología (se requiere un cambio en la infraestructura de la red móvil) pero algunos ciudadanos tienen móviles con cámara y un ordenador con acceso a internet en casa.

En España la implantación del 3G estaba prevista para los inicios de la década pero la crisis de las telecos retrasó su implantación unos cuantos años. En 2011 aquello es agua pasada, y tener internet en el móvil se está convirtiendo en lo que se llama una commodity. El lunes centenares de valencianos residentes en Barcelona se manifestaron en la esquina de Passeig de Gràcia con València para mostrar su rechazo a la última jugada del chorizo más sagrado del Partido Popular: Francisco Camps. Gracias a Francisco Camps, los Valencianos ya no pueden ver TV3, la única cadena que transmite íntegramente en su lengua. Algunos pudimos ver la manifestación en directo gracias a la retransmisión desde el móvil de un manifestante. Una semana antes algo similar pasaba en las puertas de los premios Goya durante una manifestación en propesta por la Ley Sinde. Para tapar los abucheos a Sinde, TVE1 cortó la señal por momentos. En todas partes hay Urdacis.

La nueva web del ayuntamiento de Badalona ya es una realidad. La web estuvo en pruebas durante los últimos meses de 2010. Ahora es oficial. La web está bien, (muy bien si la comparamos con su predecesora) pero le falta contenido. Apartados vacios hacen, implícitamene, una declaración de intenciones de su responsable, Ferran Falcó (CiU). La web tiene un apartado llamado "Govern obert", y dentro de éste un subapartado llamado "Open Data".

Ferran Falcó es, ahora, un abanderado del Open Data. Open Data es un término opaco para la mayoría de ciudadanos. En catalán significa "Dades Obertes". La lengua de Shakespeare siempre vende más que la de Pompeu Fabra, que fue badaloní durante una época de su vida, ahora con plaza y todo. Open Data significa que uno abre parcialmente sus bases de datos y pone los datos de los que dispone a disposición de la gente para que estos puedan informarse o, sobretodo, darles utilidad en forma de aplicaciones que visualizan, mezclan, resumen y en definitiva añaden un valor añadido a unos datos en crudo que acaban convirtiéndose en magnífica información. Open Data es necesario, imprescindible, en una democracia moderna. Pero no es suficiente. El problema es que el gobernante decide qué debe publicarse y qué no.

Los datos abiertos que nos ofrece la nueva web del ayuntamiento son, principalmente, las actuaciones de la Guardia Urbana, lo cual está bien si eres el responsable de la Guardia Urbana y quieres demostrar a la gente que haces tu trabajo, sobretodo si algunos trolls se sientan en la oposición. Pero saber que una patrulla se presenció a las 23:17 en tal o cual calle para calmar a un vecino ruidoso no aporta mucho a la mayoría de ciudadanos.

La web tiene un apartado que se llama "Badalona en obert" y que contiene una carta de ajuste. Se entiende que allí se debería ver el Pleno en directo. La carta de ajuste del ayuntamiento lleva sin moverse casi cinco meses. El primer mes estaban de pruebas, y la retransmisión del pleno no funcionó. Ferran Falcó manifestó su sorpresa, por lo que algunos pensamos que por el ayuntamiento caerían collejas. Hoy podemos sospechar que lo que único que cayeron fueron risas. La web de pruebas ya es la oficial, pero la carta de ajuste se mantiene impasible. Da igual que cambies el navegador, que reinicies el ordenador, que apagues el router, o que le pongas una vela a la CPU. La carta de ajuste sigue allí, tapándo (¿censurando?) lo que ocurre en el Pleno Municipal.

Internet, en Badalona, tenemos. Al menos a mi casa llega. El Ayuntamiento está a dos kilómetros de mi barrio, pero me consta que allí también tienen. Cobertura 3G también hay, y prueba de ello que tenemos nuestro propio canal en twitter bajo la etiqueta #plebdn donde los asistentes (regidores incluidos) comentan las mejores jugadas. También hay cámaras de televisión: la televisión de Badalona está allí cada Pleno.  Si tenemos cámara, tenemos internet, tenemos cobertura... por qué no se retransmiten los plenos todavía? Solo se me ocurre una cosa: lo que el ayuntamiento no tiene es voluntad, como tampoco tuvo voluntad para colgar los presupuestos municipales hasta que otros, desde fuera, les pasaron por delante.

Sabemos que CiU lleva la web y PSC el gobierno (o sus riendas). La retransmisión de los plenos no se hará desde la web del ayuntamiento, por lo que no existe un problema de ancho de banda, sino desde un servicio externo (tipo youtube, para entendernos). Por lo tanto podríamos plantearnos dos hipótesis. La primera hipótesis es que si CiU retransmite los plenos antes de las elecciones, el punto será compartido, mitad para PSC, mitad para CiU. Para sacarle más rentabilidad, en CiU podrían estar tentados de esperar unos meses, por si Ferran Falcó acaba siendo el próximo alcalde. En ese caso, veremos como el pleno se retransmite en directo desde el primer mes. El mensaje estará dado: CiU es transparente, el PSC no. La segunda hipótesis es la inversa de la primera. Ferran Falcó es realmente un abanderado del Open Data al que el PSC le pone palos en las ruedas para que no quede como tal. Falcó ha vendido bien su trabajo, y el ciudadano informado de Badalona sabe que la web es cosa suya. Por lo tanto a más servicios ofrezca la web, más puntos se llevará Falcó.

Parece una versión chapucera del dilema del prisionero solo que en este caso, y para desdicha del pueblo, la mejor elección para ambos es no cooperar. Si uno de los dos cambia de posición, pierde, por lo que ambos quedarán como están hasta después de las elecciones. La transparencia secuestrada por el equilibrio de Nash. O más claro y sin rodeos, por el puro electoralismo.

Pero cuidado, aviso a navegantes: podría pasar que en el siguiente pleno algunos ciudadanos decidieran "espontáneamente" retransmitirlo en directo desde sus propios móviles. Dios no lo quiera. Un respeto a la carta de ajuste (nuestro hipnosapo!) y a nuestra tradición de estar #sensesenyal!