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Para fabricar armas hay que fabricar enemigos

02.08.2010

Hace un par de meses desde la Plaforma Badalona per la Pau pedimos en el Pleno del Ayuntamiento de Badalona la retirada de las tropas de Afganistán. Recientemente, a propuesta de nuestra amiga Chacón, se había aprobado el envío de unos quinientos soldados más. Mientras tanto, y paradójicamente, el gobierno se preguntaba cómo reducir gastos para salir vivos de la crisis. Nosotros -al igual que tantas otras organizaciones en otras partes y antes que nosotros- le explicamos a nuestro gobierno local una parte de la solución: retirar las tropas de Afganistán nos supondría un ahorro de unos 750 millones de euros al año, oiga!. Retirar las tropas del resto de países elevaría el ahorro a 1200 millones de euros, casi al equivalente conseguido por el recorte de las... -venga va, que ya nos lo sabemos- ¡pensiones!.

Recordemos que además de económicamente suicida y, oh dios mío, ¡ilegal! la invasión de Afganistán es moralmente dudosa, por no decir criminal, terrorista, represora, antidemocrática, colonialista, sucia y asquerosa.  En una entrevista esta mañana en el programa Els Matins de TV3, el director del Servei Català de Trànsit decía que "Catalunya no es pot permetre un mort cada dia". Pues bien, señores, en Afganistan mueren nuestras tropas matan una media de seis civiles por día, y aquí nadie dice nada.

O casi nadie.

Y cuando algún colectivo de insensatos como la Plataforma Badalona per la Pau se presenta en un pleno del Ayuntamiento para denunciar, repito, que nuestra presencia en Afganistán es ilegal, inmoral, e imbécil, se relativiza el asunto con argumentos tan sólidos como "no es el momento" y "no tenemos competencia". Y en ese momento un servidor, que está de pie defendiendo la moción, se pregunta de qué pasta está hecha esta gente, si en algún momento de su vida tuvieron ideales, o al menos un puñadito de principios. Y si en algún momento los tuvieron, por cuánto o por qué se vendieron al groucho-marxismo (éstos son mis principios...)

Es de ser malas personas.

El asunto no es baladí y es bueno -aunque sea maleducado- señalar con el dedo. No es dificil de adivinar. Los votos en contra de la moción vinieron de PSC, CiU, y PP. Los votos a favor fueron de ICV-EUiA -grupo a través del que presentamos la moción- y ERC -Mateu Chalmeta añadió su rechazo a la existencia de todo ejército. Por el otro lado fue destrempante el aparente pasotismo de nuestro Alcalde, Jordi Serra Isern (PSC) y de nuestro Tinent Alcalde, Ferran Falcó Isern (CiU), que durante el turno de réplica de la Plataforma se dedicaron a cuchichearse a la oreja, una práctica, por lo que he visto otras veces, nada inusual. Això, Ferran, també és incívic.

Y a uno le hierve la sangre cuando piensa que, ahora hará un año, el mismo Alcalde que ha votado para que nuestras tropas sigan matando en Afganistán, le daba la bienvenida a la ciudad, pequeño obsequio incluído, a Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, que vino a Badalona no por obra del ayuntamiento, evidentemente, sino en respuesta a la invitación de la Asociación de Vecinos del barrio de La Pau, que conmemoró su 50 aniversario con la visita a su local de tan admirable persona.

Me gustaría que Pérez Esquivel volviera a Badalona algún día y que supiera que aquel alcalde que, sentado a su lado en aquella sala, hablaba de la Paz como si le importara, un año más tarde uniría su voto al de aquellos contra los que Esquivel ha luchado toda su vida. Me gustaría ver con qué cara Jordi Serra le explica a Esquivel que la paz está bien, pero que "no es el momento".

Pero no he venido hoy a hablar de la Plataforma -a la que por cierto podéis acercaros bien mediante nuestro grupo del Facebook, bien via e-mail, o bien via twitter-  sino de este artículo que acaban de publicar en El País. Lo firman Arcadi Oliveres, Alfons Banda, y otros destacados miembros de las organizaciones pacifistas catalanas:

Todo hacía esperar que, al término de la guerra fría, finalizada la
carrera armamentística entre las superpotencias, pudieran reducirse los
gastos militares e invertir los "dividendos de la paz" en cooperación
internacional y promoción de desarrollo global sostenible.

No fue así: de nuevo los países más poderosos de la tierra crearon las
condiciones necesarias para seguir incrementando las inversiones en
armas y tecnología militar. Para fabricar armas... hay que fabricar
enemigos.

El artículo entero puede leerse aquí.

Ahora que está mal visto matar toros, veremos cuándo nos decidimos por dejar de matar personas.